Nando x Kg

$35,000.00

Fazenda São Sebastião 

Fue fundada en 1925, pasando por varios propietarios hasta que fue adquirida por el Sr. Jung Han Kim (Sr. Tomás) en 2012. Desde entonces, Jung amplió las áreas de café de la finca con diferentes cultivares y construyó infraestructura para excelencia en el procesamiento y almacenamiento del café. El señor Tomás es un inmigrante coreano que llegó a Brasil, al puerto de Paranaguá en Paraná, en 1964 con sus padres y hermanos. En aquel momento, su tierra natal, Corea del Sur, atravesaba un período de recuperación posguerra y se producía una intensa emigración a otros países del mundo. Eligió Brasil porque escuchó que la tierra era vasta y la comida abundante y diversa. Desde entonces, ha trabajado incesantemente para sustentar a su familia. Como era el hijo mayor, era responsable del cuidado de quienes llegaban a Brasil. Se instaló en São Paulo y se casó con Yong Ok Kim en 1969. Formaron una familia con cinco hijos y lograron triunfar con una fábrica de ropa en el barrio de Brás. En los años 80 el señor Tomás quiso hacer realidad el sueño de tener una finca y ser productor rural. Compró una finca cafetera en Paranavaí, cerca de Londrina. El se acuerda que no podía administrar bien la finca en ese momento porque no dominaba el idioma portugués y no había Internet para aprender más sobre el café. Después de unos años, abandonó la granja, pero no su sueño. En 2012, a los 71 años, descubrió la Fazenda São Sebastião y la transformó en una finca de referencia en la región. En ese momento la fazenda tenía 80 hectáreas de café. Luego de su llegada, los cafetales se ampliaron a 342 hectáreas. Plantó alrededor de un millón y medio de cafetos y ha empleado aproximadamente a 500 personas desde que adquirió la propiedad. En 2017, la cuarta de sus cinco hijas, Catarina Kim, psicóloga y profesora de escuela primaria en São Paulo, se interesó por el cultivo de café y vino a ayudar en la gestión de la finca. Catarina le pidió a su padre que aceptara su ayuda y él le puso dos condiciones: trabajar sin cesar y aprender mucho sobre el cultivo del café. En un año logró hacerse cargo de la finca y se ganó el respeto de los trabajadores al demostrar que había venido para sumarse a sus esfuerzos, por su interés por el café y su humildad al conocer esta cautivadora cultura.

 

Notas de cata

La nariz nos adelanta que es un café muy dulce y algo cítrico. En boca, encontramos un cuerpo licoroso y de textura sedosa, muchas notas dulces como azúcar mascabo, caramelo y miel acompañadas por notas cítricas y a frutos secos tostados. El retrogusto es dulce y límpio.

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